Sólo un técnico especializado (arquitecto, arquitecto técnico o aparejador) puede certificar la habitabilidad de un piso y expedir la cédula.

Todas las viviendas, tanto las nuevas como las usadas, como las que son fruto de una gran rehabilitación, tienen que tener cédula de habitabilidad, que es el documento que garantiza el cumplimiento de los niveles mínimos de habitabilidad exigibles en las viviendas.

La cédula de habitabilidad de una vivienda es un documento que acredita el cumplimento de los requisitos mínimos para que un espacio pueda ser habitado por personas a nivel de salubridad, higiene y solidez.  Está legalizada por las comunidades autónomas y caduca cada 15 años.